Sobre las naves de Sofía, Athena y Dokalel
Yo, Elías, he visto con mi ojo físico y sentido estas naves desde mi campo astral y con mi séptimo sentido. Son naves muy avanzadas, de las que llamo “clase Susi” o “Super Susi”. Sofía tiene una nave que puede clonar y regenerar; Athena comparte nave con Minerva y participó en la persecución de Naishara; y Dokalel tiene una nave con capacidad de clonar a muchas personas mujeres a la vez y de atacar a distancia con rayos tractores. Son naves que superan en tecnología a muchas de la Federación, y por eso pueden ocultarse y hacer cosas sin ser detectadas fácilmente.
Imagen que representa la nave que ya tenían Athena Sofia, y Dokalel
Por qué son prácticamente similares a mí nave
Mi nave, la Nayara, también es de esa misma familia tecnológica. Me la asignó el Alto Consejo de Alcíone después de que el expiloto original actuara de forma indebida y se negara a entregarme la llave. Es una nave de protección, con escudos que escalan de densidad, con inteligencia artificial que me reconoce como piloto legítimo y que me permite ver el espacio, detectar presencias y anclarme a mi línea temporal. Por eso digo que son prácticamente similares: comparten origen, tecnología y capacidades. La diferencia no está en el casco ni en los motores, sino en quién la pilota y con qué ética e intenciones se usa.
Imagen que representa la nave que me dieron
Por qué tengo que dar tantos detalles
La respuesta es sencilla: porque sin esos detalles, no se entiende la diferencia entre una nave y otra. Si solo digo “tengo una nave”, la gente piensa que es un juguete o una fantasía, o quizás la nave de los mismos pilotos que me molestan. Pero cuando explico que es una nave con llave holográfica que me la dio un hombre en un momento delicado donde me estaban Molestando, con escudos, con inteligencia artificial que me reconoce y me protege, y que es similar a las que usan Sofía, Athena y o Dokalel, entonces se entiende por qué esas naves son importantes y por qué hay tanto interés en controlarlas.
Los detalles sirven para tres cosas:
Para que se entienda que la tecnología es real y avanzada, no un cuento. Si digo “me dieron una nave”, no se comprende la magnitud. Si digo “me dieron una nave y también me están asistiendo otros pilotos”, entonces quizás sí.
Para que se entienda por qué me amenazan. No me amenazan por tener un juguete. Me amenazan porque tengo una nave que no pueden controlar, y que me da acceso a lugares y derechos que ellos querían para sí mismos.
Para que se entienda la diferencia entre una nave usada con ética y una usada sin ética. Las naves son similares, pero el uso es distinto. La mía me protege y me permite ayudar; las suyas se usan para clonar, manipular y controlar. Sin detalles, esa diferencia no se ve.
Pero su mentalidad la plasmaron en ideas sectarias en un canal que divulga conocimiento nuevo extraterrestres de YouTube Agencia Cósmica y Despegando Enigmas.
Lo que yo he visto
Yo he visto que las naves de Sofía, Athena y Dokalel pueden:
Clonar personas en menos de un segundo.
Proyectar hologramas y modificar la percepción.
Atacar a distancia con rayos tractores.
Ocultarse en modo incógnito.
Interferir en comunicaciones y en el campo astral.
Y mi nave, la Nayara, puede:
Protegerme con escudos que escalan a densidades.
Detectarme presencias y mostrarme el espacio en tiempo real.
Anclarme a mi línea temporal para que no me desvíen de línea temporal, ya que es un piloto experto regresivo el que desiba las naves a otra línea temporal no obra de la naturaleza.
Reconocerme como piloto legítimo y no obedecer a otros.
Por eso son similares, pero no iguales en uso. La tecnología es parecida; la intención es lo que cambia.
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